El “Infinity Castle” de la película de Demon Slayer no fue solo un escenario, sino una hazaña técnica. Según el booklet oficial, Ufotable invirtió tres años en levantarlo tras “Mugen Train”, ensamblando millones de assets 3D interconectados para simular una ciudad sin fin.
El reto fue equilibrar complejidad con claridad: que el espacio luciera infinito sin perder la legibilidad de los movimientos de los personajes. Para lograrlo, el estudio modernizó su pipeline y hardware, evitando que la producción se extendiera hasta una década con tecnología antigua.
Con esta base ya establecida, las próximas escenas ambientadas en el castillo podrán producirse mucho más rápido.
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