El gobierno japonés repartió 56 millones de dólares para apoyar al anime en 2024.
¿Cuánto de ese dinero llegó a los animadores, escritores y artistas que hacen los animes que amas?
0%. Cero. Nada. Ni un yen.
Todo ese dinero se fue en publicidad, distribución y promoción. Los creadores — los que trabajan con deadlines imposibles, los que dibujan frame por frame — no vieron nada.
Y lo peor: el gobierno SABE que es un problema. Dicen que están "estudiando cómo solucionarlo" pero que es difícil porque hay miles de creadores con salarios diferentes y los estudios pequeños no tienen tiempo ni personal para llenar formularios complicados. Entonces el dinero sigue yendo a los de siempre.
¿De qué lado están: el sistema necesita cambiar ya, o los estudios grandes merecen quedarse con la mayoría porque son los que asumen el riesgo?
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