Una VTuber japonesa empezó a hacer streams mientras recibía ayuda del gobierno para sobrevivir.
El año pasado dejó de necesitarla.
Sus fans la sacaron de la pobreza.
Se llama Namahoshi-chan y se autodenominaba la “VTuber de la asistencia social”.
Sus streams eran charlas sin filtros donde hablaba de sus dificultades, de sentirse inadaptada y de los momentos más duros de su pasado.
Esa honestidad le ganó una comunidad que empezó a apoyarla con suscripciones y donaciones en pixivFANBOX.
En noviembre pasado sus ingresos fueron suficientes para dejar el programa de bienestar completamente.
Una chica que no encajaba en ningún lado encontró su lugar frente a una cámara virtual. Y sus fans la sostuvieron hasta que pudo sostenerse sola.
¿De qué lado están: historia de superación genuina, o el sistema de donaciones en streaming tiene un sesgo de género que nadie quiere admitir?
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