En la Antigua Grecia, se prohibía a los esclavos hacer ejercicio para que no se fortalecieran lo suficiente como para rebelarse.
A los gladiadores romanos se les alimentaba con cebada y frijoles para mantenerlos grandes, pero lentos, de modo que no pudieran conquistar a sus amos.
En el Imperio Otomano, se prohibía beber café para que los ciudadanos no se rebelaran.
A los esclavos espartanos se les dejaba deliberadamente con poca comida y se les sobrecargaba de trabajo para prevenir rebeliones.
En la Europa feudal, a los campesinos se les daba pan y avena, mientras que los nobles se daban banquetes de carne roja.
Controlar a una población comienza con la comida y el ejercicio.
¿Entiendes lo que está pasando hoy en día, verdad?
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