En Venezuela: El traslado de presos políticos desde El Helicoide hacia lugares aún no informados aumenta la desesperación y la angustia de sus familiares, sometidos al silencio y la incertidumbre. En el país, las instituciones dejaron de ser espacios para el debate político y democrático; hoy funcionan para imponer, perseguir y silenciar al que piensa distinto. Nadie debería estar preso por sus ideas, por expresarse o por defender sus convicciones. Un país no puede avanzar mientras la disidencia sea castigada y los derechos humanos dependan de la ideología.