Un profesor del MIT les ofreció a sus alumnos una apuesta simple:
Cara: ganas $125 dólares.
Cruz: pierdes $100.
Matemáticamente es un robo. De media sales +$12.50 por cada vez que la juegas. Es lo que los economistas llaman “más que justa”.
La mayoría de la clase dijo que no.
No eran tontos. Eran humanos.
El profesor lo llevó más lejos. Les dijo: “Los voy a obligar a hacer esta apuesta… a menos que me paguen para librarse”.
¿Cuánto estaban dispuestos a pagar?
$43 dólares.
Casi la mitad de su dinero… para escapar de una apuesta que está a su favor.
Eso no es debilidad.
Se llama aversión al riesgo.
Y es exactamente la razón por la que existe el seguro, las garantías extendidas y casi todas las decisiones “seguras” que tomamos con el dinero.
No estás siendo irracional cuando rechazas una buena apuesta.
Estás poniendo precio al miedo de perder.
En esta clase del MIT se aprende cómo funciona realmente la utilidad esperada.
Por qué la aversión al riesgo no es un defecto, sino una característica humana.
Y cómo eso explica casi todas las decisiones económicas que tomamos a diario.
Guárdala para ver mas tarde 🔖
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